En el año 2015, MIRIAM ha desarrollado el modelo estratégico para la promoción de una vida plena, el cual es el resultado de un arduo y sistemático trabajo colectivo en el campo de la educación y la sanación, y nuestra respuesta ante la exclusión social, política, económica y cultural por nuestra condición de género e identidad cultural

El modelo estratégico promueve la vida plena, la cual concebimos desde nuestra experiencia como “el estado de equilibrio de nuestro cuerpo, mente y espíritu, en conexión con la red de la vida, la calidad de relaciones con nosotras mismas y con las demás, desde la cosmovisión maya, mediante la satisfacción de las necesidades humanas esenciales”. [1]

 El modelo, se representa mediante la “Flor para la vida plena de las mujeres”, la cual significa:

Cuatro estrategias:

1. Educación formal.

2. Formación para la ciudadanía

3. Acción colectiva para una vida plena de las mujeres

4. Sanación de traumas; cada una de las estrategias tiene sus propias acciones.

 Cuatro metodologías:

1. Cosmovisión maya.

2. Constructivismo y educación popular.

3. Feminismo.

4. Sanación emocional.

 Un resultado: 

  • armonía y equilibrio
  • empoderamiento
  • proyectos de vida orientados desde los Nawales
  • profesionalización

= “La Vida Plena”

 

 

[1] Las Necesidades esenciales humanas planteadas por Manfred Max-Neef son: sustento, protección, afecto, entendimiento, participación, libertad, ocio, creación, identidad, asumidas por mujeres mayas KAQLA, agregando la trascendencia.

 

 


RED NACIONAL DE PROMOTORAS DE UNA VIDA PLENA DE LAS MUJERES- RENAPROVIP

La promoción de la vida plena de las mujeres, forma parte de las cinco estrategias que contempla el Plan estratégico 2016-2020 de la Asociación Ixoqib’ MIRIAM, en el marco de su  “PROGRAMA INTEGRAL DE EDUCACIÓN, PROMOCIÓN DE EQUIDAD DE GÉNERO, LOS DERECHOS INDIVIDUALES Y COLECTIVOS DE LAS MUJERES INDÍGENAS Y LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA EN GUATEMALA”. Así mismo constituye una de las cuatro estrategias del Modelo de atención integral “LA EDUCACIÓN Y SANACIÓN COMO MEDIOS PARA EL EMPODERAMIENTO DE LAS MUJERES”.  La promoción de la vida plena de las mujeres se concreta a través de la formación dirigida principalmente a lideresas, mujeres indígenas y mestizas, pero también a hombres que integran organizaciones comunitarias y la incidencia local en favor de los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia y racismo.

Desde el año 2016 MIRIAM promueve la conformación de la “RED NACIONAL DE PROMOTORAS PARA UNA VIDA PLENA LIBRE DE VIOLENCIA Y RACISMO” (RENAPROVIP), en el año 2019 se está desarrollando el proceso de formación  ‘‘Encontrarnos con la voz de nuestro ser integral para incidir en favor de nuestros derechos como mujeres indígenas y rurales’’ en la cual en están articuladas más de 31 organizaciones y/o grupos de mujeres, en 13 diferentes departamentos[1] y en 23 municipios.

En los últimos tres años se han formado 30 formadoras universitarias de género para una vida plena en 3 diplomados de género “Liderazgo e incidencia para la defensa y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres indígenas (2018), “Participación ciudadana e incidencia política en favor de una vida plena de las mujeres, libre de violencia y racismo” (2017). “Formación de Promotoras Para una Vida Plena-Gestión de la Convivencia para una Vida Libre de Violencia y Racismo” (2016) quienes formaron y acompañaron a 651 promotoras comunitarias.

Promotoras comunitarias formadas

Año de formación

Mujeres

Hombres

Total

2016

153

17

170

2017

203

28

231

2018

217

33

250

Las formadoras de género universitarias se han constituido en agentes de cambio, quienes a través del proceso de formación han multiplicado sus conocimiento y han construido un espacio de intercambio y análisis acerca del sistema de opresión basado en el racismo y la violencia estructural del Estado y de las formas de resistencia y  porte de lideresas indígenas en la defensa de los derechos individuales y colectivos. Además han profundizado desde la cosmovisión maya los principios que fortalecen los derechos de las mujeres indígenas y la defensa del territorio.

Las promotoras comunitarias se capacitan para animar a otras mujeres para denunciar actos de violencia, informándolas sobre sus derechos a una vida digna y el acceso a la justicia.  A base del cuaderno de formación política: “Incidencia y participación política para la promoción de una vida plena de las mujeres, libre de violencia y racismo”, las promotoras comunitarias han adquirido capacidades y habilidades en el manejo de herramientas como el FODA, mapa de poder, importantes para la incidencia a nivel local en la prevención de la violencia contra las mujeres y, conocen técnicas para la armonización del ser integral.

En municipios seleccionados se han elaborado planes locales de incidencia, que incluyen un análisis y priorización de problemas del municipio en relación a la violencia contra las mujeres y jóvenes, objetivos, mensajes, alianzas y un plan de acción para la incidencia local , para que las autoridades locales y tomadores de decisión a nivel nacional, asuman su responsabilidad en garantizar los derechos de las mujeres indígenas y rurales, asuman como prioridad la lucha contra la violencia de género y el racismo y contemplen en sus presupuestos, recursos específicamente para campañas que promuevan la vida plena y creación de políticas, leyes y programas que fortalezcan la institucionalidad de los derechos de las mujeres. Las acciones locales aportan al plan nacional de incidencia de MIRIAM y a los objetivos de la Red nacional para una vida plena de las mujeres y cuentan un sistema de indicadores para su monitoreo y evaluación

[1] Baja Verapaz, Jalapa, Guatemala, Chimaltenango, Jutiapa, El Quiche, Escuintla, Santa Rosa, Alta Verapaz, Quetzaltenango, Sololá, San Marcos y Totonicapán.